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Modo de vida tradicional guaraní
A la llegada de los conquistadores europeos conquistadores europeos, los guaraníes son un pueblo seminómada viviendo sobre todo de la caza, la pesca y de la cosecha. Los grupos de lengua tupi-guaraní y karaivé-guaraní viven en un amplio territorio, de las Guyanas al Norte argentino, de Brasil al Este de Bolivia. Las aldeas guaraníes se han instalado a orillas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay hasta las islas del Delta del río de la Plata. Se organizan socialmente en familias ensanchadas en una gran casa comunitaria, la maloca. El cacique distribuye las tierras y las mujeres a los jefes, polígamas. Cultivan maíz y mandioca, con los cuales fabrican una bebida fermentada, la chicha. Descubrieron una hierba que mastican o con la cual hacen infusiones: la yerba mate.
Habitantes de las regiones cálidas, los guaraníes viven desnudos, con el cuerpo ornado con joyas y pinturas. Las grandes etapas de la vida – entrada en la edad adulta, casamiento, nacimiento, muerte – son objetos de fiestas ritualizadas, con cantos y bailes. Los guaraníes creen en una vida después de la muerte y buscan alcanzar la Tierra sin Mal, ayudados por los chamanes. Son sus prácticas antropofagias las que constituyeron el mayor choque cultural con los europeos. Este canibalismo tenía un fundamento ritual y se practicaba esencialmente contra los enemigos Tupis.
Conquistadores españoles y Jesuitas
Los guaraníes eligen aliarse con el español, aquel hombre blanco muy armado, para ayudarles a enfrentar a sus enemigos. Pero rápidamente terminan sumisos al sistema de la encomienda, obligados por la fuerza a los trabajos más difíciles. Su pueblo queda en parte diezmado por las enfermedades desconocidas hasta ahora: la gripe, la viruela etc. Cuando los Jesuitas empiezan a instalar sus misiones, ven en eso un último recurso, un medio para escapar de la servidumbre. Después de la expulsión de los Jesuitas, algunos regresaron al bosque, otros iban a trabajar para los blancos y los criollos.
El pueblo guaraní hoy
Los guaraníes viven todavía en Paraguay, al sur de Brasil y en el Norte argentino, donde 14.000 personas declaran pertenecer a este pueblo, según una encuesta sobre los pueblos indígenas realizada en 2004-2005. Sus condiciones de vida son extremadamente precarias, ya que la agricultura y la ganadería les sacan su territorio tradicional: les falta tierras, son víctimas de mala nutrición y de enfermedades como la tuberculosis. Parte de ellos han conservado el modo de vida tradicional nómada, practicando la caza, la pesca, la cosecha. Como muchos otros pueblos indígenas, los guaraníes le tienen gran respeto a la Tierra, y entonces al medio ambiente, y son reacios a la concepción occidental de la propiedad privada y de la negociación comercial.
Son los jesuitas los que han transcrito el guaraní, único idioma indígena que sea oficial en un país de Suramérica, Paraguay. En 2004, se reconoció como segunda lengua oficial en la provincia argentina de Corrientes, y lengua oficial de Mercosur, con el español y el portugués, en 2006. Las misiones dieron su nombre a la provincia donde se implantaron, Misiones. De 3.000 a 5.000 guaraníes viven allá, en unas 75 aldeas. Ocho comunidades se han instalado en la selva de la Reserva de biosfera de Yabotí.

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Argentina Excepcion les propone un circuito dans le Noreste argentino en "Fly and Drive" en el territorio ancestral de los guaraníes: parque de Iguazú, reserva de Yabotí, ruinas de las misiones jesuitas.
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