Luna llena en Iguazú, Argentina

Luna llena en Iguazú, Argentina

Iguazú en sí, es un poema. Las cataratas más conocidas del mundo son, sin lugar a dudas, uno de los sitios naturales más bellos que existen.

El secreto? Un caudal dantesco, 275 cataratas de agua sucediéndose en 2.700 m de largo, todo esto dentro de un decorado digno del jardín del Edén, con una fauna y una flora que parecen haber sido preservadas de toda presencia humana. Luego de visitar este sitio fuera de lo común, habrá que imaginarse redescubrir la famosa Garganta del Diablo, las cataratas más espectaculares con una altura de 90 m, al claro de la luna…

Se apela a todos los sentidos: el reflejo de la luna en el agua, el ruido de la fauna que se despierta por la noche, los aromas de la selva… La imaginación y la fantasía harán el resto. Un paseo simplemente único.

Excursion Buenos Aires Argentine Fechas y horarios: 5 salidas por mes: la noche de luna llena, las dos noches anteriores y las dos noches siguientes (preguntarnos). Salida a las 20 h 30.

Guía: no privado. Bilingue (castellano e inglés), o francófono (costo adicional, consultarnos).

Traslados desde su hotel hasta el parque, ida y vuelta, en vehículo privado.

Un poco de historia...

Las Cataratas de Iguazú. Los indios guaraníes vivían en la región de las cataratas, que habían bautizado “Y” (agua) “Guasu” (grande), desde el siglo XI cuando el español Alvar Núñez Cabeza de Vaca las descubrió en 1542.

Esta región de tres fronteras también fue conocida por sus misiones jesuíticas, pueblos con un sistema único establecido para evangelizar a los amerindios, y muy bien contado en la película “La Misión” de Roland Joffé. Jesuitas y Guaraníes fueron expulsados de la región a fines del siglo XVIII, las Misiones abandonadas, tragadas por la selva.

La leyenda guaraní cuenta que hace ya tiempo, en el río Iguazú vivía una enorme serpiente llamada Boi. Cada año, sacrificaban a una joven, tirándola al río. Un día, el joven cacique Taroba se enamoró de Naipi, la bella joven elegida para el sacrificio.

Intentó convencer, en vano, a los ancianos para que le perdonasen la vida. Entonces, la víspera de la ceremonia la raptó, y escaparon en canoa. Furiosa, Boi interrumpió el curso del río, formando las cataratas y transformó a Taroba y a Naipi en árboles. Escondida en la Garganta del Diablo, vigila que los amantes no puedan encontrarse jamás. Pero los días de sol, un arco iris une a los dos árboles…

Paseo al claro de luna

Un chofer los recogerá por el hotel, y los conducirá al Parque Nacional Iguazú. Seguramente reconocerán este camino, que habrán tomado anteriormente para visitar las cataratas durante el día.

Sin embargo, ya sea por la noche o por la reducida cantidad de visitantes, podrán sentir, apenas lleguen, que este paseo no será en absoluto como los demás. Entrarán al parque argentino y esta impresión se confirmará… El silencio, que los guardianes del parque se ocupan de mantener, agrega aún más intimidad al ambiente.

Atravesarán el centro de los visitantes, desierto a esta hora, y continuarán por un sendero hasta la estación de tren Cataratas. Éste los llevará hasta el extremo del parque, donde la aventura realmente comienza… El tren ecológico se va, y comenzarán a recorrer a pie un camino de 1 km por la pasarela que conduce a la Garganta del Diablo.

Luna llena en Iguazú

Los sentidos continuarán agudizándose. El silencio deja lugar a los ruidos de la fauna del parque, de la cual tres cuartas partes viven durante la noche; el fragor de las cataratas se aproxima, la humedad de la flora hace llegar a las ventanas nasales mil y una fragancias tropicales…

Toda una vida, hasta ahora inesperada, se da a conocer. Continuarán su recorrido, aún más irreal cuando la pasarela pasa por encima de grandes cursos de agua, donde la luna ya se puede ver reflejada. Apenas tendrán tiempo para darse cuenta de que no están soñando, y el fragor del agua se transformará en estruendo, para luego volverse puro bullicio: finalmente, se encontrarán frente a la Garganta del Diablo, catarata abrupta de 90 m, apoteosis de un espectáculo cuyo trayecto sólo fue el plato de entrada.

Los 20 minutos de contemplación de las cataratas iluminadas por los astros pasan definitivamente demasiado rápido, sobre todo si tienen la suerte de ver aparecer un arco iris lunar. El regreso por la jungla permitirá volver a la tierra suavemente…

Iguazú Argentine La cena

Si lo desean, podrán quedarse una hora más para cenar en medio del parque, en el restaurante La Selva. Costo suplementario, consúltenos.