Historia de la Aeroposta

Historia de la Aeroposta, un correo aereo entre Europa y América latina

Conoce más sobre la primera linea aérea de correos que cruzó el océano Atlántico.

La idea de genio de Latécoère

1918: fin de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que utilizó por primera vez a la aviación, nacida unos años atrás. Un industrial de la aeronáutica, Pierre-Georges Latécoère, estaba persuadido que se podía crear una línea aérea civil regular para transportar el correo, a Francia, África y América del Sur. En aquella época, el correo tardaba más de un mes en llegar a Buenos Aires en barco. Transformar los Salmson de combate permitiría ganar tiempo. Latécoère presentó su proyecto al gobierno francés. Un proyecto loco: ¡el radio de acción de los aviones era de tan sólo 400 km!

La Aeroposta en Patagonia - Archivos Gilbert William Pellaton
																  															  

Para convencer, Latécoère organizó a fines de 1918 un vuelo de prueba que unía Toulouse y Barcelona, pasando por los Pirineos, una primicia. A pesar de la oposición del gobierno español, que no veía con buena cara que sobrevolaran su territorio, Latécoère continuó el proyecto. En 1919, logró unir Toulouse con Rabat, en Marruecos bajo protección francesa, luego de veintiocho horas de vuelo. La línea postal se abrió, con el apoyo del mariscal Lyautey y el ejército, que cedió aviones Breguet, más seguros y más grandes. Los primeros aeródromos se construyeron en España para las escalas.

El ex oficial aviador Beppo de Massimi, que apoyaba el proyecto de Latécoère, comenzó a reclutar a sus antiguos pilotos de guerra, entre los que se encontraba Didier Daurat, quien crearía “el espíritu de la línea” imponiendo una disciplina de hierro. Objetivo: regularidad y puntualidad, con todos los tiempos. Los inicios son difíciles, el material inadaptado. Los pilotos volaban sin quitar la vista, sin instrumento a bordo, sin radio, ¡a veces con palomas mensajeras! Los aterrizajes de emergencia eran frecuentes.

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Los aviadores entraban a la línea como a la religión, con fe y sacrificio. Antes de volar, se acantonaban en los talleres, con los mecánicos: debían conocer los aparatos de memoria y poder ser capaces de reparar una avería.

El objetivo siguiente es continuar hasta Dakar. Aquella vez, Daurat reclutó pilotos civiles: Jean Mermoz, Henri Guillaumet, Marcel Reine, luego Antoine de Saint-Exupéry.

Los 1 200 km de desierto entre Marruecos y Senegal fueron recorridos y en 1925 se abrió la línea Toulouse-Casablanca-Dakar. La radio todavía no se encontraba a punto; mientras tanto, los aviones volaban de a dos, en caso de tener problemas en el desierto: en caso de aterrizaje forzoso, corrían el riesgo de ser secuestrados por las tribus rebeldes del Sahara o de morir de sed antes de ser rescatados.

Los hombres de la Aeroposta - Archivos G. Pellaton
																  															  

Líneas Latécoère en la Aeroposta

Latécoère desarrolló la construcción de nuevos aviones y mantuvo como objetivo la prolongación de la línea hasta Río. Pero el gobierno francés vio con malhumor la subvención del correo postal hasta América del Sur, un proyecto costoso. Un industrial rico francés que vivía en Brasil, Marcel Bouilloux-Lafont, compró la sociedad en 1927, se llamaría de ahí en adelante la Compañía general Aeropostal. Latécoère proveyó los aparatos.

Con su Late 26, ya no había necesidad de hacer escala, el radio de acción era de 5 000 km, la distancia entre Toulouse y Dakar. En 1927, Mermoz y Négrin cumplieron ese sueño, uniendo las dos ciudades sin escalas. A pesar de los accidentes mortales, los pilotos siempre eran voluntarios para realizar nuevas proezas.

En 1928, se abrió la primera conexión aeropostal entre Francia y América del Sur. ¡El 1.º de mayo, el primer vuelo entre Toulouse y Buenos Aires, atravesando el Atlántico en barco, tardó nueve días!

Las rutas de la Aeroposta
																  															  

El argentino Vicente Almandos Almonacid propuso crear una filial argentina, que aseguraría el servicio postal con Paraguay, Chile y la Patagonia. En Brasil, en Argentina, los pioneros desbrozaban el terreno, para abrir nuevos tramos. Y llegar hasta Santiago, atravesando la peligrosa cordillera. Sólo el Potez 25, capaz de subir hasta 7 000 metros de altura, podía atravesar los Andes en forma regular. En 1929, Mermoz inauguró el tramo Argentina-Chile, asegurado por Guillaumet. Una hazaña riesgosa en cada uno de esos vuelos.

Y fue también Mermoz el que realizó el último récord en 1930, con el primer cruce del Atlántico Sur a bordo de un Late 28, entre San Luis en Senegal y Natal. Pero la experiencia no se volvería a realizar. El correo continuó a transportarse en barco entre Dakar y Natal, la distancia más corta entre África y América, para continuar luego por vía aérea hacia Río, Buenos Aires, Santiago.

Relacionar los hombres - Archivos G. Pellaton
																  															  

Luego de la crisis económica de 1929, Bouilloux-Lafont se enfrentó a dificultades financieras. La Aeroposta se volvió una línea aérea de importancia, que cubría 17 000 km, con 80 pilotos, 250 mecánicos, 250 marinos, 218 aviones, 21 hidroaviones y 8 buques. Para salvar la compañía, en suspensión de pagos, contaba con la subvención del gobierno francés y la concesión. Nunca llegaría. En 1933, en París, el gobierno decidió fusionar todas las compañías del territorio y retomar la Aeropostal. Fue el fin de la legendaria aventura de la línea y el nacimiento de Air France.