En las huellas de los primeros americanos en Patagonia 

En las huellas de los primeros americanos en Patagonia

Arte rupestre en las cuevas de las manos y hallazgos históricos en Piedra Museo y Los Toldos.

Los hombres de la prehistoria

Durante varios años ha predominado la teoría llamada Cultura Clovis sobre la población tardía de América: hombres habían llegado de Asia por el estrecho de Bering hace 13.500 años, antes de empezar una larga migración hacia el Extremo Sur, hasta la Tierra del Fuego que aún no estaba separada del continente por el estrecho de Magallanes y justo antes de la extinción de los animales del pleistoceno. El hombre del paleolítico caza todavía el hippidion, ancestro del caballo. Es nómada, como todos sus contemporáneos, y se desplaza en grupos en las estepas y los bosques de Suramérica. El más extraordinario testimonio de este período es la Cueva de las Manos.

Paisajes de Santa Cruz, Patagonia
																  															  

Pero el descubrimiento de varios yacimientos arqueológicos puso en tela de juicio esta teoría, ya que del análisis dataron los restos de un período anterior, como en Piedra Museo y en Los Toldos. Todos estos sitios se encuentran en la provincia de Santa Cruz, en Patagonia, convertida en verdadero laboratorio para establecer la historia de los primeros hombres en Argentina y aun en todo el continente.

La Cueva de las Manos

Esta cueva de las manos, en el largo cañón del Río Pinturas, es uno de los más antiguos sitios de arte rupestre. Al margen de la ruta 40, entre Perito Moreno y Bajo Caracoles, este sitio clasificado Patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO, todavía no ha revelado todos sus secretos. Las pinturas se realizaron a lo largo de miles de años, de 7.350 a.c. hasta el siglo XI, y los científicos las clasificaron en tres períodos:
– Las pinturas arcaicas de 12.000 años: las famosas manos (más de 800), pintadas en negativo, y figuras geométricas sencillas.
– Las escenas de caza al guanaco, ñandú y puma con representaciones humanas, que podrían simbolizar rituales de fertilidad.
– Las pinturas más recientes (-1500 a 1000) con numerosas figuras geométricas y simbólicas, un arte más abstracto.

¿Quiénes eran estos artistas?

Los ancestros de los Tehuelches, dicen los arqueólogos. Hace 10.000 años, las poblaciones nómadas de la Patagonia vivían esencialmente de la caza, que practicaron hasta un período contemporáneo con un arco y flechas, también con boleadoras, un arma constituida por bolas de piedras unidas por tiras de cuero. Se desplazan en pequeños grupos, según las temporadas y la caza.

Para protegerse del frío, utilizan la piel y el cuero de los animales. Los arqueólogos no saben mucho sobre su modo de vida: al no haber desarrollado ninguna tecnología como la metalurgia o la cerámica, ni haber construido ciudades con una organización política compleja, disponemos de pocos testimonios.

Se sabe un poco más de sus descendientes Tehuelches, que dieron luz al mito del gigante patagón a causa de las grandes huellas localizadas por los primeros exploradores blancos, en el siglo XVI. Los hombres medían en realidad 1.80m, altura más bien importante por la época. Lo que diferencia los Tehuelches de otros pueblos originarios, es la domesticación del caballo al siglo XVIII, que va a modificar sus desplazamientos y su modo de organización. Este arte ecuestre como el uso de las boleadoras será recuperado por los gauchos.

Los Toldos y Piedra Museo: unos hallazgos sorprendentes

Las excavaciones arqueológicas dirigidas en la estancia Los Toldos, muy cercana a la cueva de las manos, muestran una ocupación humana anterior: la capa más profunda de una cueva revela objetos de piedra utilizados por el hombre datando de 11.000 a 13.000 años. Este hallazgo es de una importancia fundamental ya que pone en tela de juicio nada menos que la historia de la población de América en la medida en que muestra una ocupación humana superior a 13.000 años.

Misma constatación en Piedra Museo: los restos de animales desaparecidos hace 10.000 años y unas puntas de lanzas datan de 13.000 años. Es la huella humana más antigua descubierta en Suramérica con las de Monte Verde (Chile) y Piedra Furada (Brasil). Estos sitios arqueológicos convergen todos hacia una nueva teoría de una población de América hace 25.000 a 50.000 años, cuyos contornos quedan por precisar.

Los objetos y las copias de las pinturas rupestres de Piedra Museo se exponen en el museo de Pico Truncado.