Economia : una dinámica de retomada a croissance

Economia : una dinámica de retomada

Después de la crisis de 2001, Argentina reencuentra un crecimiento todavía frágil.

El modelo de los años 1990

Elegido en 1989, el presidente Carlos Menem puso en marcha un modelo neoliberal que pasó por un gran programa de privatizaciones de empresas públicas y de apertura de la economía a los inversores extranjeros. El peso se indexó al dólar, lo que trajo como efecto la contención de la inflación tras años de hiperinflación (4.923% en 1989). El crecimiento levantó vuelo, se hablaba de “milagro argentino” luego de una “década perdida”, la de los años 1980.

Trigo argentino
																  															  

Pero esta política de cambio sufría algunos efectos negativos: el alza de los precios de los productos argentinos, el crecimiento de las importaciones y la caída del déficit comercial. La ola de privatizaciones logró dejar en manos de grupos extranjeros trozos enteros de la economía, y se incitaba la especulación. El endeudamiento público se había incrementado. Los escándalos de corrupción se multiplicaron.

A merced de la coyuntura internacional, en la segunda mitad de los años 1990, la Argentina sufrió el impacto de distintas crisis, particularmente la de México y la de Brasil. El vecino brasileño, miembro del Mercosur, había devaluado y se tornaba más competitivo. A fines de los años 1990, la Argentina, que vivía por encima de sus posibilidades, se encontraba sin fuerzas. El Fondo Monetario Internacional, que apoyaba el modelo de Menem, otorgó un crédito para sostener la economía argentina que entraba en recesión.

La crisis de 2001

Frente al disparo presupuestario, el FMI bloqueó su ayuda en noviembre 2001. Los capitales comenzaban a salir del país. A fin de evitar el derrumbamiento del sector bancario, el ministro de economía Domingo Cavallo impuso el “corralito”: el congelamiento de los depósitos bancarios con el objetivo de impedir que los argentinos retiren sus fondos para cambiarlos a dólares. En diciembre se sucedían: huelgas generales, saqueos, manifestaciones con “cacerolazos” y el grito de todos que pedían “que se vayan todos”. Miles de argentinos, entre ellos los más calificados, emigraron al extranjero. La quiebra económica y social era total.

Petroleo argentino
																  															  

El presidente Fernando de la Rúa, quien sucedió a Menem en 1999, huía en helicóptero. El presidente interino Adolfo Rodríguez Saá sólo resistió siete días en la Casa Rosada. Bajo la presión popular, tiró la toalla el 31 de diciembre de 2001.
Apenas tuvo tiempo de declarar al país en condición de incumplimiento de pagos. Lo reemplazó Eduardo Duhalde, quien aplicó un plan de urgencia, puso fin a la convertibilidad y devaluó el peso a principios de 2002. El tipo de cambio se fue por las nubes. La clase media se empobrecía, los pobres caían en la miseria, los grupos extranjeros dejaban el país. La recesión alcanzaba alrededor del 11%.

Una recuperación económica frágil

En mayo 2003, el peronista Néstor Kirchner fue elegido en la presidencia de la República. La devaluación, que equilibró la balanza comercial, comenzaba a producir efectos positivos. La economía argentina indicaba una tasa de crecimiento que rondaba el 8% desde 2003, luego de un retroceso del PIB del 19% de 1999 a 2001. La reactivación fue tan espectacular como la crisis.

Decisión en los muros de Buenos Aires
																  															  

Cuando Mauricio Macri accede a la presidencia en 2016, el desempleo y la pobreza, han descendido aun si todavía son altos. Toma la decisión de negociar con los fondos buitres para salir del problema de la deuda, y dejar que el país vuelva a tener acceso al mercado financiero mundial, después de su exclusión con el fallo en 2001 . También trata de bajar las expensas publicas, estabilizar el peso y parar la política proteccionista para estimular las importaciones. Esta orientación liberal tiene un impacto social fuerte. Pero Argentina cuenta con ciertas ventajas: enormes recursos agrícolas y naturales, potencial industrial, mano de obra calificada y un alto nivel científico y tecnológico.