El dulce de leche, una dulcería caramelizada de Argentina

El dulce de leche, una dulcería caramelizada de Argentina

Ahí está el dulce nacional de la Argentina. Si sólo habría dos cosas que probar durante su viaje, sería seguramente la carne y el dulce de leche… Consejo de argentino!

Ahí está el dulce nacional de la Argentina. Si sólo habría dos cosas que probar durante su viaje, sería seguramente la carne y el dulce de leche… Consejo de argentino! En realidad, el dulce de leche es una sencilla mermelada de leche. Si este dulce ne se consume mucho en Francia o en Europa, acá tiene un estatus nacional, es imperdible, ya que presente por todos lados y a cada hora.

Si el dulce de leche ya existiera bajo la antigüedad egipcia, los argentinos no quieren desistir: la tradición popular quiere que sea un mestizo, al servicio del famoso general Rosas, quien haya olvidado la leche azucarada en el fuego. Así habría nacido el dulce de leche, una noche de 1829, cuando el general se apretaba a firmar un tratado de paz. En todo caso, la Argentina debe tener tanto la mayor producción mundial como el mayor consumo por habitante del planeta.

¿Cómo se prepara el dulce de leche? Muy sencillamente mezclando la leche con azúcar y calentándolo para que llegue a una caramelización, pero sabiendo dosificar el fuego para que el resultado no se transforme en un bloque compacto y duro, ya que el dulce debe ser untuoso, suave, casi líquido y con un lindo color pardo. El dulce es un producto muy común en Suramérica, porque se fabrica con productos de base.

Tienda de Dulce de Leche, Buenos Aires
																  															  

Le encontrarán pues desde Venezuela hasta Ushuaia, pero si pudo tomar tanta importancia en la Argentina, es porque la cantidad de vacas y la producción de leche era tal que había que transformarla en productos que se conserven, la leche sólo pudiendo guardarse algunos días, y la manteca algunas semanas. El dulce de leche en frascos ofrecía la ventaja de poder conservarse durante varios meses manteniendo todo su sabor. Es la razón por la que, ya desde el siglo XIX, los argentinos empiezan a consumir de manera sorprendente, luego el siglo XX y la industrialización permiten a una infinita cantidad de pequeñas empresas de especializarse en la elaboración de este producto.

Vaya a ver en un supermercado la góndola disponible en dulce de leche… Varios metros! Hay opciones de marca, de tamaño o de tipo de embalse. Cada uno, como un fino conocedor, tendrá sus preferencias, el más económicamente accesible se distribuye bajo forma de frasco de plástico de 200 a 500g. Pero en frasco de vidrio (del tipo de las mermeladas), el sabor es muy diferente, mucho mejor, dicen… En cuanto al regalo, ya que sí, el dulce se brinda, nada tal como en embase a la antigua, es decir un tarro redondo de 500 g en cartón.

¿Cómo se consume el dulce? Para los tragones, ya con la cucharita (es un poco como con el frasco de Nutella, una vez abierto, ¡cuesta cerrarlo!), pero primero esta repartido por la mañana sobre el pan, o sobre galletitas para el desayuno. Después viene el antojo que viene a acompañar el café a lo largo del día, ya que los argentinos suelen ponerlos por todas partes: se encuentra pues en el alfajor (especie de galletitas con dulce de leche), o a mediodía, tomen por ejemplo como postre en un restaurante un flan con dulce de leche, verán que el flan queda totalmente sumergido por una avalancha de dulce de leche.

También se hacen bombones que se aparentan a caramelos blandos, y después imaginen todas las variantes…Helado de dulce de leche, chocolate con dulce de leche, medialuna con dulce de leche… Lo habrán entendido, les resultará difícil escapar a este producto infernal! Además, si les invitan en casa de un argentino, refusar dulce es un pecado!

Unos consejos :
– Vaya a ver un productor de la ciudad de La Plata, Doña Magdalena.
– También los productos de la abadía San Benito, ya que hasta los monjes se ponen a hacerlo!