Negros y mestizos, una comunidad desconocida

Negros y mestizos, una comunidad desconocida

Desde los primeros esclavos que llegaron de África hasta los mestizos de la Argentina de hoy en día.

Musicos en La Boca, Buenos Aires
																															

Al pensar en Argentina, la imagen es la de un país blanco y europeo. De hecho, en comparación con países limítrofes como Uruguay o Brasil, en las calles argentinas se ven pocas personas negras.

Sin embargo existe en Argentina una comunidad de ascendencia negra, que se mezcló a lo largo de las generaciones. Hoy en día estaría representada por el 3% a 5% de la población del país*, ya sea entre el 1,5 y 1,8 millones de personas, la mayoría descendientes de esclavos.

El Río de La Plata, puerta de entrada de la esclavitud durante el régimen colonial

La población negra de Argentina es descendiente de la trata de negros durante el dominio español del Virreinato del Río de la Plata. En los siglos XVIII y XIX llegó a representar la mitad de la población de algunas provincias. Como sucedió en otros territorios de América Latina, la reducida densidad de población nativa, la resistencia a la aculturación de algunos grupos, la tasa elevada de mortalidad vinculada con el trabajo y las enfermedades que se introdujeron, llevaron a diversificar la mano de obra local con esclavos negros procedentes de África Subsahariana.

Desde finales del siglo XVI los esclavos africanos llegaron al Río de la Plata, primero como resultado del contrabando que facilitaba la ubicación estratégica del puerto de Buenos Aires. El tráfico no dejó de prosperar en los siglos XVII y XVIII. La gran mayoría de los esclavos era procedente de los actuales territorios de Angola, la República Democrática del Congo, Guinea, República del Congo.

Meztisaje Argentina
																  															  

Si bien no hay datos consensuados acerca de la cantidad de negros que transitaron por el puerto de Buenos Aires ya sea por la vía legal o por contrabando, se sabe sin embargo que la ciudad constituyó un importante punto de acceso así como también lo fueron Montevideo, Valparaíso y Río de Janeiro. Se utilizó a los esclavos para las labores de agricultura, ganadería, trabajo doméstico y en menor medida, para realizar artesanías.

A fines del siglo XVIII, en los barrios porteños de San Telmo y Montserrat – también llamado Barrio del Tambor – solían vivir muchos esclavos, aunque una gran parte de ellos haya sido enviada a las provincias del Norte. Un barrio de la ciudad de Corrientes hoy lleva el nombre de Camba Cuá, del guaraní “kamba kua” que significa “cueva de los negros”. En un censo de 1778, en la ciudad de Buenos Aires se contaron 15.800 españoles, 1.300 mestizos e indígenas y 7.300 mulatos y negros. Treinta años después, en 1810, año de la Revolución de Mayo, había 22.800 blancos, 9.600 negros y mulatos, y sólo 150 indígenas. La población negra representaba, pues, el 30% del total de habitantes de la ciudad.

Los negros en los tiempos de constitución de la Argentina

Durante las guerras de independencia, los ejércitos de liberación reclutaron una gran cantidad de esclavos negros en los territorios que habían adquirido los realistas, ofreciéndoles la libertad como contrapartida. Los negros libres llegaron a integrar el 65% de las tropas del Ejército del Norte al mando de José de San Martín, el libertador de Argentina.

En 1806, durante las invasiones inglesas en el puerto de Buenos Aires, tuvo lugar un primer acto de rebelión de los esclavos negros en la ciudad. A partir de 1813 se proclamó la “libertad de vientres”, pero recién en 1840 se abolió completamente el tráfico de esclavos en el Río de la Plata y con la Constitución de 1853 se reconoció definitivamente el derecho a la libertad de los esclavos.

Extinción, desaparición y ocultación de la población negra de Argentina

La disminución demográfica de la población afro-argentina tuvo dos causas principales: una fue la Guerra del Paraguay (1865-1870) que ocasionó numerosas pérdidas; y la otra, la epidemia de fiebre amarilla que afectó a Buenos Aires en 1871, con un fuerte impacto en las poblaciones más pobres. A esto se agrega una emigración hacia Uruguay, en donde la población negra era históricamente mayor y gozaba de un clima político más favorable. Finalmente, la inmigración masiva procedente de Europa entre 1850 y 1950 intensificó la “disolución” o “diseminación” de la comunidad negra entre la población.

El mito de la nación blanca difundido durante la segunda mitad del siglo XIX contribuyó con el ocultamiento de los antepasados negros. Se crearon nuevas categorías para incorporar ciertos grupos étnicos en la masa de blancos. Es el caso del “trigueño”, persona de facciones africanas o indígenas americanas. Debido a la mezcla étnica, esta categoría intermedia incluía también a los europeos, de manera que terminaban en la categoría de los blancos. Esta es la razón por la cual hoy día, pocos descendientes de afro-argentinos conocen sus orígenes.

La influencia de los negros en la cultura nacional

El tango es particularmente representativo de la influencia de la cultura negra. Contiene algunas características de las fiestas y ceremonias que realizaban los esclavos en los llamados “tangos”, casas en donde se reunían con el permiso de sus amos. También puede sentirse la influencia negra en ritmos y bailes como el candombe, la milonga y la chacarera, y hasta en el arte tradicional de la “payada” (improvisación de un relato en rima, cantado y acompañado con la guitarra, típica de América del Sur).

El español de Argentina posee terminologías africanas tales como “mina” (sinónimo de mujer), “mucama” (empleada doméstica), “quilombo” (prostíbulo), “marote” (cabeza). El lunfardo, argot de Buenos Aires, también heredó algunas palabras: “mandinga” (diablo), milonga, zamba. En el ámbito religioso, más allá de las fiestas de carnaval, la veneración a San Benito y a San Baltasar, el Rey mago negro, muestran todavía la influencia negra.

* Estudio realizado en 2002 en la ciudad de Buenos Aires por el Instituto Nacional de Estadística y Censos/ INDEC, la Universidad Tres de Febrero, y el Banco Mundial.