Tigre y Delta del Paraná

Guía de viaje

Situación geográfica del Delta del Paraná

El extenso conjunto de islas, nace a la altura de la ciudad de Diamante en la provincia de Entre Ríos, se extiende hasta la confluencia de los ríos Paraná y Uruguay, y abarca una superficie de 17.000 km². Estos paisajes de gran belleza, cuentan con unos cien ríos y canales, y pequeñas islas diseminadas, con vegetación abundante.

Las principales arterias del delta son los ríos Luján, Pajarito, San Antonio y el Paraná. Este último, que le da el nombre al delta, nace en Brasil y recorre 3.700 km hasta que desemboca en el Río de La Plata.

El Delta del Tigre, parte inferior del delta del Paraná, se extiende en una superficie de 2.700 km² y se divide en varios polos náuticos, entre los más conocidos: Tigre y San Fernando

HISTORIA DEL DELTA DEL PARANÁ

El Delta del Paraná, lugar de veraneo de grandes presidentes tales como Marcelo T. de Alvear o Sarmiento, fuente de inspiración de escritores, pintores y artistas como Carlos Gardel, Leopoldo Lugones, Ruben Darío, Horacio Butler e incluso Ventura Valente, constituye uno de los lugares más apasionantes del patrimonio natural argentino.

Las inundaciones constituyen una amenaza permanente para los 3.500 islotes del Delta, e influyen considerablemente en el modo de vida y organización de su economía.

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Así, las casas típicas del Delta están construidas sobre pilotes para evitar las inundaciones relacionadas a las crecidas y bajada de los ríos. Generalmente están hechas de madera, con techos de paja o chapa, aunque algunas están construidas con cañas o tierra. También hay más de 5.000 casas residenciales de ladrillo con techos de tejas donde viven los habitantes del Delta y los porteños que llegan los fines de semana para renovarse lejos de la ciudad.

El único medio para trasladarse a través del Delta es por vía fluvial, con 60% de los 350 ríos del delta navegables. Cinco compañías privadas de embarcaciones taxis y catamaranes transportan cada día a cientos de personas para llevarlos a la escuela, la universidad o el trabajo.

Los habitantes del Delta, en su mayoría, tienen su propia producción (azaleas, camelias, hortensias, madera, frutos tales como: melocotón, ciruelas o kiwis) y la venden en el famoso Puerto de Frutos, situado en la ciudad de Tigre.

LEYENDAS DEL DELTA

Las islas del Paraná, especialmente la de Ibicuy, fueron el refugio de numerosos criminales, refugiados políticos o deportados, queriendo escapar de la muerte o de alguna condena. Todo aquél que tenía que rendir cuentas ante la justicia, tanto en la provincia de Entre Ríos como en Buenos Aires y Uruguay, cruzaban los ríos, llegaban a las islas, y se escondían en la espesa vegetación del delta. Vivían solos en este ambiente salvaje, allí donde ninguna autoridad llegaba ni se aventuraba a encontrarlos.

La mayoría se dedicaba a la caza de tigres, ciervos, nutrias, zorros o gatos, con el objetivo de comercializar las pieles a los raros comerciantes que se arriesgaban a llegar a las inmediaciones del delta

En el Paraná Bravo y el Paraná Guazú, se organizaban en pandillas y atacaban los barcos a vela, matando a la tripulación y robando las mercaderías.

La historia de las islas del Delta les dio nombres poco gloriosos, tales como los “Terribles”, y una reputación de guaridas de brutos y criminales. La pandilla más conocida fue la de Marica Rivero (1870) y su marido apodado el “correntino malo”, una pareja que vivía en el río La Paciencia, y que fue famosa en el Delta. Por miedo a los malhechores, los barcos navegaban en grupo de a tres o cuatro para subir el río, ya que si se exponían solos, o si no había suficiente viento, los “piratas del Delta” los asaltaban, los desvalijaban y los degollaban. Cuentan que en la isla La Paloma, quedan cementerios de navegantes asesinados durante estos asaltos, cuyas almas continúan vagando y persiguiendo a los habitantes de la isla. Más al norte, en la entrada del Carbón, la leyenda cuenta que al anochecer, aún se escuchan gritos de niños, llantos de mujeres y llamados de auxilio de los hombres.