Viajar en Argentina : Informaciones sobre la salud

Viajar en Argentina : Salud en Argentina

Informaciones sobre las vacunas, cuidados y prevención para viajar en Argentina, y un par de avisos para evitar al mal de montaña en las alturas del altiplano y de la cordillera de los Andes.

Cuidados y prevención

No hay una lista de vacunas obligatorias para ingresar al país. Como para cualquier otro viaje, resulta ideal estar vacunado contra la difteria, el tétanos, la poliomielitis, las hepatitis A y B, eventualmente la fiebre tifoidea y la fiebre amarilla (algunos casos en las regiones tropicales del Nordeste).

En lo concerniente al paludismo, el riesgo es muy bajo y se limita a las regiones rurales bajas de las provincias de Jujuy y Salta, a lo largo de la frontera con Bolivia; y a aquéllas de Misiones y Corrientes en la frontera con Paraguay. Medicamento recomendado: cloroquina.

Sin exagerar, pero tampoco sin ocultarlo, hay que señalar que en algunas provincias del Norte (Corrientes y Chaco), existen riesgos, aunque dudosos, de ser mordido por serpientes (serpiente cascabel y cobras).

Precauciones y infrastructuras

El agua del grifo es potable en muchos lugares, pero por precaución, le aconsejamos que consuma agua mineral que podrá comprar en cualquier pueblo o ciudad.
Existen varias bebidas típicas, por ejemplo el “licuado”, una mezcla de frutas (banana, durazno…) con leche, o también el mate, toda una institución en Argentina. También es el quinto país productor mundial de vinos, con viñedos que se extienden a lo largo de la Cordillera de los Andes: Mendoza, San Juan, La Rioja, Neuquén, Río Negro y Salta. Sepa más acerca del vino argentino.

Se aconseja a los viajeros que siguen tratamientos regulares, traer la cantidad de medicamentos suficiente para toda la duración de su estadía. La infraestructura sanitaria es satisfactoria en las grandes ciudades, donde podrán encontrar una solución a los problemas médicos y quirúrgicos, previa comunicación a la compañía de asistencia médica y eventualmente a los servicios consulares de su país de origen.

Los gastos médicos y de hospitalización pueden ser elevados en los establecimientos sanitarios privados. Los médicos y los hospitales exigen que los ciudadanos extranjeros abonen con dinero en efectivo la totalidad de dichos gastos previamente a toda intervención. Por dicha razón, se recomienda a los turistas que antes de partir, contraten un seguro médico que cubra este tipo de gastos así como los derivados de la repatriación.

Mal de montaña

Causas del mal de montaña
La mayoría de las personas con buena salud se aclimatan correctamente a la altura siempre que respeten algunas reglas sencillas, no obstante: cuidado y no tome este riesgo a la ligera. En altura, la presión atmosférica disminuye y la presión de oxígeno también: hay menos moléculas de oxígeno disponibles para el organismo en un mismo volumen de aire. El organismo reacciona a esta falta de oxígeno o hipoxia a través del siguiente mecanismo: aumento de la ventilación y de la frecuencia cardíaca a efectos de tratar de captar más oxígeno en el aire y transportarlo más rápidamente a los órganos que lo necesitan. Esta reacción, que durará algunos días, tiene un costo para el organismo a nivel energético ya que los músculos respiratorios y cardíacos van a estar más exigidos. Pero este mecanismo será completado o reemplazado por otro más económico: el aumento de la cantidad de transportadores de oxígeno, los glóbulos rojos producidos por la médula ósea.
Su tiempo de fabricación explica que como mínimo, se requiere una semana de permanencia a una altura suficiente para ver aparecer su aumento en la sangre. La ventilación y la frecuencia cardíaca podrán entonces disminuir, sin por ello volver a los valores de base, sobre todo si el ascenso en altura continúa. También se producirán modificaciones hormonales complejas, que permiten evitar la retención de líquidos por el organismo, fenómeno importante en la aparición de los signos de mala aclimatación a la altura.

El factor principal
El mal de montaña suele ocurrir con una subida demasiado rápida. Aparece generalmente por encima de los 3 500 m, pero a veces a partir de los 2 000 m en ejercicio o 3 000 m en reposo. La edad no es un factor de influencia, sin embargo los jóvenes y los deportistas suelen verse más afectados debido a que emprenden el ascenso a gran velocidad. El riesgo aumenta por encima de los 1 800 metros para los lactantes menores de 12 meses. El entrenamiento es un punto a favor, pero no es una prevención. El único factor determinante es la naturaleza genética de cada individuo.

Los síntomas s
Dolores de cabeza (96% de los casos), falta de apetito (38%), náuseas (35%), insomnio (70%), vértigo, vómitos, falta de aire durante el sueño, fatiga anormal o desproporcionada, disminución de la producción de orina. El test para la detección temprana de este trastorno consiste en caminar colocando un pie delante del otro sobre una línea recta dibujada en el piso; o en cerrar los ojos poniendo los brazos al costado del cuerpo. Si hay pérdida del equilibrio, la persona está afectada. Los síntomas más alarmantes son los vómitos, la pérdida de equilibrio, los trastornos de comportamiento, signos de un edema pulmonar o cerebral cuyas consecuencias pueden ser fatales.

Evitar al mal de montaña

Prevención del Mal de Montaña
No subir demasiado rápido demasiado alto en el caso de un ascenso a pie. 300 à 500m de desnivel por día, más allá de los 3 500 metros. No hacer esfuerzos físicos inútiles o desproporcionados, por ejemplo: no corra para ir a tomar fotos. Beber agua en cantidad suficiente. Es muy importante hidratarse regularmente y orinar, ya que el edema es un problema de retención de líquidos. No consuma somníferos que favorecen las pausas respiratorias durante el sueño, lo que agrava la hipoxia. No rechace el diagnóstico: la respuesta ventilatoria a la hipoxia está determinada genéticamente, es por ello que en un grupo algunas personas se aclimatan mejor que otras. Evitar el cocktail paracetamol-alcohol, la aspirina no tiene contraindicaciones. Beber un té de coca, bebida a base de hojas de coca, es muy eficaz para combatir el “apunamiento” o mal de altura.

Tratamiento del mal de montaña
El descenso siempre es eficaz, con la condición de no esperar demasiado tiempo. Una toma de oxígeno durante algunos minutos permite, en general, una mejoría que hay que aprovechar para iniciar el descenso. La ingesta de oxígeno no es un estimulante, sólo permite descender en mejores condiciones. Para los síntomas más ligeros: aspirina y/o paracetamol, máximo 3 gr/día, acumulados o alternados.