Jean Raspail, el novelista de la Patagonia y Tierra del Fuego

Jean Raspail, el novelista de la Patagonia y Tierra del Fuego

Testigo de las formas de vida y de los territorios que ha recorrido durante medio siglo, acumulando un material fiel con el que ha enriquecido sus novelas.

Más que cualquier otro, Jean Raspail es el escritor de la Patagonia y de Tierra de Fuego, un testigo de las formas de vida y de los territorios que ha recorrido durante medio siglo, acumulando un material fiel con el que ha enriquecido sus novelas.

																	  																  
Jean Raspail - CC wikimedia commons
																															

Apenas después de la Segunda Guerra Mundial, Jean Raspail emprendió una larga serie de viajes que lo llevaron alrededor del mundo entero. Primero a los Estados Unidos, luego por todo el continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Alaska. En la primavera de 1949, “en París sólo dejaba detrás de mí, un manuscrito de una novela de cuatrocientas páginas y con un título ridículo que había sido rechazado por todas las editoriales, y una joven que creía amar” (Pêcheurs de lune).

Con algunos amigos, organizó la expedición americana, más de 40.000 km atravesando condiciones difíciles, un verdadero desafío en 1951. El relato de esta aventura fue su primera obra publicada, en 1952, con el simple título: Tierra del Fuego-Alaska.

Viaje de Jean Raspail en Tierra del Fuego (1951-1952)
																  															  

Su primera novela, “le Vent des Pins”, inspirada en un viaje a Japón, apareció en 1958. Políticamente incorrecto, nostálgico de épocas pasadas, entre ellas la de la monarquía, el escritor francés ha sido algunas veces, fuertemente criticado, especialmente con El desembarco: el campamento de los santos (“le Camp des saints”1973), su novela ejemplar, en el que trata el peligroso tema del fin del mundo occidental frente a la llegada masiva de poblaciones hambrientas de países subdesarrollados… Con una prosa menos política, Jean Raspail, volverá con frecuencia a América del Sur, a la Patagonia. Bibliografía.

Tierra del Fuego-Alaska (1952)

Es el relato de la primera expedición de Jean Raspail, llena de imprevistos y anécdotas. “Aquí, las leyes de hospitalidad son las más bellas del mundo. No habíamos pedimos nada, tan sólo algún lugar donde poder desplegar nuestros sacos de dormir y comer algunos emparedados. Quince minutos más tarde, un “maître” con chaqueta blanca y nudo negro nos conducía hasta una mesa impecable, que nos ofrecía los mejores platos. Afuera, el viento rugía, la ruta estaba fangosa, los caballos piafaban, pero en ese comedor de puro estilo inglés, uno creía estar en cualquier otro sitio, excepto en Patagonia… El estanciero nos hablaba de las últimas noticias de Buenos Ayres, de la última obra de Gide, de Saint-Germain-des-Prés que nunca había visitado y que conocía de memoria […].”

Orélie Antoine de Tounens
																															

El juego del rey (1976)

A partir de una realidad geográfica –la Patagonia– e histórica –Antoine de Tounens, Jean Raspail crea un universo novelesco confundiendo las fronteras entre imaginario y real, universo que podremos encontrar en otras obras de ficción. Contraportada: “Un niño soñaba con un reino. Un rey – realmente, legítimamente rey, pero de Patagonia – vivía solo, frente al océano, en un fuerte deteriorado a orilla del poniente, esperando al heredero que heredaría su sueño junto con su monarquía. Eligió al niño. Compartió con él los espejismos de esta Tierra del Fuego donde, tal vez, jamás había puesto pie alguno, pero que era su vida entera, incluso su ser […]. Es este niño transformado en adulto el que nos cuenta esta historia, al día siguiente de la muerte de Antoine IV, ‘rey de Patagonia por la gracia de Dios y la voluntad de los indios del extremo sur del continente americano’. […]”

Yo, Antoine de Tounens, rey de la Patagonia (1981)

La historia novelada de Orélie-Antoine 1ero, abogado de la región del Périgord, que se proclamó rey de Araucania y de Patagonia en 1860. Un personaje extraordinario que Jean Raspail describe como si fuera una aventura espiritual. Gran premio a la novela de la Academia francesa.

Quién se acuerda de los hombres… (1986)

Jean Raspail recrea el destino de los Alakalufs, etnia de Tierra del Fuego de la que conoció a uno de los últimos supervivientes durante su primer viaje. “Este libro es una novela. Lo he escrito a partir de testimonios históricos, investigaciones personales y distintas hipótesis. La ausencia total de sensibilidad moderna por parte de todos aquellos que –Darwin especialmente– estuvieron alguna vez ante la presencia de los Alakalufs, durante cinco siglos, su incapacidad para ponerse en el pellejo del “otro” me han llevado precisamente hacia la novela. Era la única forma, a través del corazón y de la imaginación, de hacer justicia a este pueblo que nadie jamás ha escuchado. Excepto José Emperaire. Este investigador del Museo del Hombre dedicó toda su vida a los Alakalufs. […] Los Alakalufs tuvieron distintos nombres en el transcurso de su larga historia, pero nadie antes de José Emperaire supo cómo se denominaban ellos mismos: Kaweskars, los Hombres. Se podría creer que no poseían un verdadero lenguaje, expresándose mediante onomatopeyas. En realidad eran dueños de un idioma muy rico y sólo faltaban, trágicamente, las palabras para expresar lo alegre y lo bonito.”

Pescadores de luna (1990)

Escrito como la continuación de Quién se acuerda de los Hombres…, “Pêcheurs de lunes” recorre el mundo y rinde homenaje a los pueblos olvidados del lago Huron, en Japón. Raspail vuelve a transitar por Patagonia y Tierra del Fuego, evocando esta vez a la última sobreviviente de los Onas.

Adiós, Tierra del Fuego (2001)

“Hace cincuenta años, casi día a día, mientras navegaba por el estrecho de Magallanes, vi que aparecía un bote de indios a través de una cortina de lluvia. Dos hombres, tres mujeres, un solo niño, y las brasas del fuego dentro de un recipiente de tierra: los últimos nómades del mar, el fin de un mundo. Esa visión jamás se me ha olvidado. Ha determinado mi existencia. La Tierra del Fuego, la Patagonia, los confines extremos del cabo de Hornos desde entonces han ocupado mis pensamientos, han dominado mi imaginación hasta hacerlos una segunda patria en donde nada refrena al alma o al corazón. He regresado allí con frecuencia. He seguido tantos rastros que terminaban entrecruzándose, creando la trama de este libro. Pasan por allí misteriosos veleros, buques corsarios, filas de soldados perdidos, misioneros enigmáticos, príncipes prófugos, pueblos desaparecidos, aventureros hidalgos, sobrevivientes, caballeros… Un escenario teatral ilusorio donde galopan los recuerdos del rey de la eternidad. Este Sur del Sur es mi país. Ya nadie podrá alcanzarme.” Patagonia, Su Majestad Orélie-Antoine – de la cual soy el cónsul general– que reina para la eternidad. Este sur del sur es mi pais. Nadie me podrá atrapar alla.”

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