El gauchito Gil, un "Santo Profano" bien argentino

El gauchito Gil, un “Santo Profano” bien argentino

A la vera de las rutas argentinas, pequeños santuarios con banderas rojas están dedicados al Gauchito Gil.

A la vera de las rutas argentinas, se pueden ver pequeños santuarios donde numerosas banderas rojas están colgadas, a ramos de los árboles o alrededor de una especie de altar de madera o de piedra. Se tratan de santuarios del Gauchito Gil. Este personaje existió realmente y después de su muerte, se convirtió en un santo para muchos argentinos. Al igual que la Difunta Correa, la Iglesia no lo reconoce, se trata de un “Santo Profano”.

Gauchito Gil
																  															  

Su verdadero nombre es Antonio Mamerto Gil Núñez, nació cerca de Mercedes en la provincia de Corrientes, en los años 1830. En esta época en la provincia, había muchos enfrentamientos políticos entre dos partidos, los “colorados” y los “celeste”, que se terminaban a veces en verdaderas batallas que diezmaban ambos campos. Piensan que el Gauchito Gil pertenecía a los “colorados”, lo cual explica las cintas rojas.

En 1850, cuando los dos campos se encuentran una vez más a punto de enfrentarse, el coronel Juan de La Cruz Salazar recluta a un máximo de hombres para preparar las batallas que tomarán los nombres de Ifran y de Cañada del tabaco. Todos los hombres en edad de pelear deben presentarse, entre elle el Gauchito Gil. Éste rehúsa acudir al reclutamiento, explicando que todos los hombres son hermanos y que no se debe matarse unos a otros. Los hombres de Salazar lo consideran entonces como desertor, y la pena que incurre es ser fusilado o degollado.

Regalos para el Gauchito Gil
																  															  

A partir de allí, existen dos versiones. La primera dice que fue mandado a la ciudad de Goya para ser juzgado. La segunda dice que la milicia le robó todas sus pertenencias y que encontró refugio dentro de un grupo de banditos que mandaba, robando y distribuyendo sus riquezas a los pobres. De todas formas, cualquier que sea la versión, el Gauchito Gil es detenido. Se le juzga y condena a ser degollado. El coronel Velazquez, que conoce bien al Gauchito, intenta interceder en su favor ante Salazar para salvarle la vida. Este último acepta la demanda de gracia de Velazquez pero únicamente si éste obtiene las firmas de 20 notables.

La leyenda dice que el 8 de enero de 1878 en Goya, se cuelga al Gauchita Gil por los pies para degollarlo, cuando grita al sargento verdugo: “No me mates, ¡porque la orden de perdón viene en camino!”. A lo que el verdugo replica: “¡De ésta no te salvas!” Fue entonces cuando el Gauchito agregó: “Si me matas, cuando llegue la carta vas a recibir la noticia de que tu hijo está muriendo, y como habrás derramado la sangre de un inocente; tendrás que rezar por mí para que interceda ante Dios para salvar a tu hijo“.

Estatuas del Gauchito Gil
																  															  

Sin embargo degollaron al Gauchito Gil. De regreso a Mercedes, el sargento se entera de la enfermedad de su hijo y regresa a Goya para colocar una cruz en el lugar donde mató al Gauchito Gil. Empieza a rezar y salva a su hijo. ¡La leyenda del Gauchito Gil ha nacido! La historia da la vuelta a la aldea y sus alrededores.

Ante tanta afluencia, Speroni, el propietario del campo donde están enterrados los restos mortales del Gauchito, desplaza la cruz, todas las velas y el cuerpo del desafortunado en el cementerio. En seguida, se enferma gravemente y promete al Gauchito reconstruirle un pequeño santuario si llega a curarlo. Otra vez, el voto se complace y este primer santuario existe todavía, se puede ver en Mercedes. El 8 de enero de cada año, se celebra el aniversario de su muerte.

Mural del Gaucho Gil, Buenos Aires
																  															  

Si pasa en coche cerca de un santuario al borde de la ruta, queda bien pitar un poco, da suerte y le asegura llegar salvo y sano y sin retraso a destino. Por otra parte, la gran mayoría de los argentinos cuelgan una bandera roja en el retrovisor, ¡seguramente habrá un bueno motivo!