La difunta correa en Argentina, la leyenda de la mujer

La Difunta Correa en Argentina, la leyenda de la mujer abandonada

La Difunta Correa es en realidad una terrible historia de amor que se convirtió en el símbolo de un culto popular argentino.

Ahí está una historia muy peculiar que ocurrió en lo que es hoy la provincia de San Juan. Entre 1835 y 1850 (no se conoce la fecha exacta), el llamado Baudilio Bustos es reclutado por la fuerza por el ejército para ser conducido a La Rioja. Su mujer María Antonia Deolinda Correa, desesperada por verlo irse, toma su bebe en los brazos y sigue las huellas de la columna militar a través de la provincia. Muere agotada arriba de una colina, en el desierto de San Juan.
Sólo es varios días después que pastores que pasan por ahí, intrigados por los carroñeros, se acercan de la víctima y descubren entonces que un bebe sobrevivió tomando el pecho. Los pastores entierran a la pobre madre en el lugar y se hacen cargo del bebe. Más tarde, dice la leyenda, otro pastor que había perdido su ganado encuentra la tumba de Correa y empieza a rezar para encontrarlo. Su voto se satisface y la noticia se difunde. ¡La leyenda de la difunta Correa empieza!

Monumento de la Difunta Correa
																  															  

Sin embargo, la verdadera leyenda se forja cincuenta años más tarde cuando el gaucho Don Pedro Flavio Zeballos, hombre conocido en todo el Oeste argentino, se encarga de llevar 500 cabezas de ganado hacia Chile. Se instala una noche en los parajes cuando surge una tormenta que turba el ganado.
Queriendo preservar su fama – la pérdida del ganado siendo para él el peor deshonor posible – escucha entonces la historia por otro gaucho que lo acompaña y que le habla de la cruz que corona la tumba de la difunta Correa. Se dirige allá entonces para recogerse y promete que si encuentra su ganado, hará construir una capilla. El milagro ocurre ya que don Pedro encuentra su ganado agrupado en un otero ¡y sin ninguna perdida! Desde entonces, el lugar donde se encontró el ganado tomó el nombre de La cuesta de las vacas.

Una vez el ganado vendido en Chile, Don Pedro regresa para cumplir con su palabra y construye, directamente sobre la tumba de la difunta Correa, la primera capilla. La historia hizo la vuelta a toda Argentina, Chile y una parte de Suramérica y, ya desde finales del siglo XIX, los gauchos y otros escoltas de ganado tenían que ir para buscar una protección en cambio de una promesa.
A lo largo del siglo XX, el lugar ha tomado importancia, aunque la Iglesia no haya reconocido la Difunta Correa. Los argentinos vienen para pedir protección una primera vez, luego regresan con una ofrenda en signo de reconocimiento.

Imagen de la Difunta Correa
																  															  

Esta ofrenda puede tomar el aspecto de una maqueta de casa si el voto concernía un alojamiento, o una foto de una tienda, de un caballo de carrera, de un camión o de una copa de fútbol, etc. A lo largo de los años, otras capillas se abrieron sobre temas precisos: la capilla del deporte, la de la policía, del ejército, de la novia, de los constructores… en total una treintena de capillas existen hoy en día.
Una pequeña ciudad empezó así a formarse en pleno desierto, ya que restaurantes y vendedores de souvenirs se instalaron. Pero el lugar más visitado sigue siendo la cúspide de la colina donde murió la difunta Correa, que se alcanza por una escalera donde se instalaron los miles de matriculaciones de los coches “protegidos”. La estatua representándola muriendo amamantando a su hijo recibe la vista de miles de peregrinos cada año.

La difunta Correa es en realidad una terrible historia de amor que se convirtió en el símbolo a la vez de la esposa fiel que prefiere morir que perder su esposo, y de la madre que, aun muerta, sigue alimentando a su hijo.
Siempre nos gusta creer en las lindas historias, ésa merece una pequeña vuelta para acercarse a lo que es hoy un verdadero evento social. En el camino del valle de la Luna en la provincia de San Juan, deténgase un momento para descubrir esta historia argentina.
Emplazamiento: en la RN 141 a 65 km al oeste de la ciudad de San Juan, en el lugar llamado El Vallecito. 31º44’ Sur, 67º59’ Oeste.