Eva Perón, la madona del pueblo argentino

Eva Perón, la madona del pueblo argentino

La vida de Eva Perón, personaje legendario de Argentina, quien tuvo un papel importante en la historia del país en los años 1940 y 1950.

María Eva Duarte nació el 7 de mayo de 1919, fruto del amor furtivo de un granjero de Chivilcoy (provincia de Buenos Aires) y su criada. Al enviudar, la señora Duarte abrió una pensión familiar en Junín, y se empeñó en que sus hijos contrajeran matrimonios de conveniencia. Sólo Evita se negó. Mientras leía las revistas de cine, ella soñaba otro destino: conquistar la capital y transformarse en actriz, como Jean Harlow, la bella rubia de Hollywood. Quería la gloria.

La joven mujer llegó a Buenos Aires en 1935, y se instaló en una pensión de La Boca. Tiñó sus cabellos de rubio; recorrió los teatros y visitó a las productoras; multiplicó las pruebas sin encontrar los papeles que ella esperaba: no tenía talento, no actuaba, declamaba.

La actriz Eva Duarte, museo Evita Buenos Aires

Llena de ambición, no renunció. Finalmente, Radio Belgrano le ofreció la emisión social, más adaptada a su virulencia, difícil de desempeñar en papeles de teatro. Llegó a ser la voz del pueblo.

A principios de 1944, conoció al coronel Juan Domingo Perón, secretario de Estado de Trabajo y veinticuatro años más grande que ella. Admirador de Mussolini, esperaba la victoria de las potencias del Eje para tomar el poder. Esperando la gran noche, la pareja Duarte-Perón anima al medio obrero: los “descamisados”, estos “sin camisa” que constituyeron su mejor apoyo.

Perón era vicepresidente de un régimen militar que se impuso por golpe de estado en 1943 cuando Alemania colapsó en 1945. Evita fue la que impidió que se distanciara definitivamente Perón, logrando reunir a sindicalistas y obreros, los “descamisados”, en la Plaza de Mayo el 17 de octubre.

Cuatro días más tarde, Eva Duarte se transformó en Eva Perón. Y Eva Perón fue la mujer del presidente de la República Argentina, elegido en forma democrática en febrero de 1946. Un triunfo.

Evita con mineros, museo Evita Buenos Aires

Aunque no tenía funciones oficiales, Eva Perón intervino desde el principio en los asuntos de Estado, ocupando un papel importante. Creó la Fundación de ayuda a los pobres, distribuyó paquetes y favores, se afianzó como la madona del pueblo, y puso a los sindicatos a sus órdenes. Ella fue la artesana de su propio mito.

El pueblo la llamaba Evita. Su nombre y su imagen estaban por todos lados. Con gran prejuicio de los militares, de la aristocracia y de la burguesía, esta mujer ineludible era una leyenda viviente. Su comportamiento de estrella de cine luciendo diamantes y vestidos de modistos, su culto a la personalidad, nada manchaba su popularidad de benefactora.

Su único fracaso fue el de anhelar la vicepresidencia en 1951. Ya la enfermedad había avanzado. Eva Perón murió de un cáncer de útero en julio de 1952, a la edad de 33 años. Su funeral estuvo a la altura de su gloria, fue grandioso. El régimen vaciló y Perón fue alejado del poder en 1955.

El cuerpo embalsamado de Evita desapareció de la sede de la fiel CGT. Durante veinte años, éste fue trasladado de escondite en escondite, enterrado bajo otro nombre en Italia y entregado a Perón durante su exilio en Madrid en 1971. En 1974, luego de la muerte de Perón, los restos de Evita fueron repatriados y enterrados definitivamente en el cementerio de la Recoleta en Buenos Aires.

Encuentro Madona, Betancourt y Kirchner

Cincuenta años después de su muerte, el mito Evita sigue existiendo. En la capital existe un museo dedicado a ella. Pero sobre todo, son varios los sindicatos y movimientos sociales que aún reclaman su legado, desfilando detrás del abanderado del ícono inmortal del pueblo. Para otros, ella representa un personaje odiado, símbolo de un régimen autoritario, corrupto y populista. Adorada o detestada, Eva Perón continúa siendo una de las figuras emblemáticas de la historia argentina.

Para visitar:
Museo Eva Perón: Lafinur 2988, Buenos Aires (barrio de Palermo). Cerrado los lunes.